Número actual.
Julio-Septiembre 2026 vol. 77-3
Portada
Indice
Conocer al enemigo: el primer paso para combartirlo
Desde el Comité Editorial
Presentación: El dengue, una amenaza global
Dengue, el virus que regresa cada año
La transmisión del dengue
El dengue bajo la lupa: cómo se replica y cómo detenerlo
Cuatro virus, un mismo dengue: serotipos, respuesta inmune y vacunas
Una historia en evolución: cómo cambian los virus del dengue y qué significa para nuestra salud
Aedes aegypti en América: la ruta histórica de un mosquito viajero
Cuando los insecticidas dejan de funcionar: el control de los mosquitos en riesgo
“Mosquitos buenos”con Wolbachia para combatir el dengue en Yucatán
Manejo integrado de Aedes en México
¿Dengue en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México? Evidencias y preguntas sobre la posibilidad de transmisión local
El funcionamiento oculto de la vida
El papel de los ácidos grasos poliinsaturados en la dieta del camarón de calidad
Desafíos y oportunidades en la adopción de energías renovables: hacia un futuro sostenible
La borurización: una técnica para aumentar la vida útil de los metales y reducir residuos ambientales
El Museo y la Biblioteca de Alejandría
Quiénes son por María Julia Hidalgo López
Reporte especial del Barómetro Edelman sobre confianza y salud 2026 2026 Trust Barometer Special Report: Trust and Health
Desde la UAM
Noticias de la Academia Mexicana de Ciencias
Desde las redes
Artículos del número anterior.
El mundo nanoscópico de los virus a través de la luz
Noticias de la AMC
Desde las redes
De moléculas a megafábricas. ¿Cómo se diseñan las transformaciones químicas que mueven el mundo?
Tales de Mileto: uno de los siete sabios de Grecia
El desarrollo orientado al transporte (DOT) y su aplicación en México
Aprovechamiento de efluentes vinícolas para generar nuevos productos
Evaluación de la calidad del tequila
¿Todo es medible? La métrica de las cosas
La memoria episódica es más que un cúmulo de recuerdos
Armonía a escala nanométrica
Cómete los tacos, ¡pero con salsa!
El misterioso mundo de los glicoARN
Los microARN, reguladores y controladores de funciones biológicas
Metástasis: células cancerosas que no respetan fronteras
Acciones para el control de bacterias resistentes a los antibióticos
¿Cómo influye tu microbiota en la ansiedad?
Los viajes al espacio, un reto para el cuerpo humano
Los cactus: modelos únicos para la ciencia
Desde el Comité Editorial
Indice
Portada
Todo mundo sabe que existe un equipo de futbol llamado Real Madrid –el mejor históricamente, según la FIFA – pero pocos conocen lo que es el Club Real Madrid. No sólo abarca distintos deportes y niveles (primera, segunda, etcétera), sino que es una organización en toda regla. Su organigrama está compuesto por una presidencia, varias direcciones y subdirecciones, así como diversos departamentos. Estas oficinas se encargan no sólo de los aspectos propiamente deportivos, sino de publicidad, mercadotecnia, relaciones internacionales, etcétera. Así, divulgan y promueven lo que es el club, organizan entrevistas y conferencias de prensa, tienen tiendas donde venden camisetas y demás artículos con el logotipo del Real Madrid, e incluso realizan negocios.

Entre los distintos departamentos de su organigrama existe uno sumamente original. Es un departamento dedicado a atender las necesidades de los jugadores del primer equipo de futbol. Todo tipo de necesidades. ¿Que el jugador necesita pagar la luz o el teléfono?, el departamento se encarga. ¿Que necesita un plomero o electricista?, el departamento lo consigue. ¿Que quiere cambiar automóvil?, el departamento le pregunta qué marca y color, y se lo lleva a la puerta de su casa o del club. ¿Que es extranjero y quiere aprender español?, el mencionado departamento le consigue clases particulares en su hogar. ¿Que por la misma razón –ser extranjero–, no conoce Madrid y necesita alojamiento o siendo español quiere cambiar domicilio?, el departamento le pregunta si desea un “piso” o un “chalet” y de qué características. El jugador puede decir, por ejemplo, que desea una casa con alberca, tres habitaciones, mesa de billar y cochera para tres automóviles. El departamento hace la búsqueda y le presenta varias opciones con las citas correspondientes para que los vea y decida cuál. Una vez decidido, se ven las condiciones de pago y el club, a través de ese departamento, hace todos los trámites para que el jugador sólo tenga que firmar el contrato.
El mencionado departamento no sólo se encarga de atender las necesidades del jugador, sino sus requerimientos: boletos para conciertos o para los partidos de la Copa Davis de tenis, reservaciones en restaurantes y sitios de vacaciones, recomendación de tiendas o sastres, etcétera. La “filosofía” del club es que los jugadores del primer equipo de futbol no se distraigan con nada y dediquen toda su atención y capacidades a los entrenamientos y juegos del equipo. Nada importa si están casados o no, el club atiende por igual esas necesidades y requerimientos para que tampoco la esposa del jugador, si la tiene, tenga que ocuparse en esos menesteres o preocupar al jugador con ellos. Todo para que se dedique exclusivamente a aquello para lo que lo contrataron.
¿No es maravilloso? Y, ¿no sería lindo que algo así existiera para los investigadores (al menos para los investigadores nacionales)?
En un país como el nuestro, donde hay tantos trámites que realizar y donde casi nunca basta realizarlos una vez sino varias; donde las distancias y el tránsito hacen que pierda uno mañanas enteras en ello; donde el que le arregla una cosa en su casa le desarregla otra, ¿no sería fantástico que el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), por ejemplo, creara una oficina así? Todo con la misma “filosofía”: que los investigadores nos dedicáramos exclusivamente a nuestra tarea sin distracciones innecesarias. ¿Que hay que quejarse en la Tesorería por cobros indebidos?, la oficina del sni se encarga. ¿Que necesitamos cambiar automóvil?, el sni se ocupa. ¿Que hay que llevarlo a las verificaciones?, el sni lo lleva. ¿Que necesitamos un plomero eficaz y de confianza?, el sni lo envía.
¿No sería precioso? Como decía mi mamá, soñar no cuesta nada




